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Las diferencias entre el hacking ético y la ingeniería social

Las diferencias entre el hacking ético y la ingeniería social

En el mundo de la informática, existen muchas formas de abordar el acceso a sistemas y datos, algunas de ellas son más éticas que otras. En este artículo, vamos a hacer una comparación entre dos de las prácticas más comunes en el ámbito del hacking: el hacking ético y la ingeniería social.

El hacking ético se refiere a la práctica de acceder de forma legal y autorizada a los sistemas y datos de una organización, con el objetivo de identificar y solucionar vulnerabilidades y debilidades en la seguridad. Se trata de una forma legítima y ética de hacking, ya que se lleva a cabo de forma autorizada y con el fin de mejorar la seguridad.

Para llevar a cabo una prueba de hacking ético, se suele trabajar con el departamento de seguridad de la organización objetivo para definir los objetivos de la prueba, acordar qué sistemas se pueden incluir en la prueba y determinar el alcance de la misma. Una vez que se ha llegado a un acuerdo, el equipo de hacking ético llevará a cabo la prueba y documentará los resultados, incluyendo cualquier vulnerabilidad descubierta y las recomendaciones para solucionarlas.

Por otro lado, la ingeniería social es un tipo de hacking que se centra en la manipulación psicológica de las personas con el fin de obtener información o acceso a sistemas y datos. Se trata de una técnica no ética que se utiliza para conseguir información o acceso de forma ilegal.

En la ingeniería social, los hackers suelen utilizar técnicas como el phishing, el spear phishing o el pretexting para engañar a las personas y obtener información o acceso que les permita comprometer la seguridad de un sistema. A menudo, los hackers se hacen pasar por personas de confianza, como colegas de trabajo o técnicos de soporte.

El phishing es una técnica que se basa en enviar correos electrónicos falsos que pretenden ser de una empresa o entidad legítima con el fin de obtener información como contraseñas, datos personales o bancarios. El spear phishing, por su parte, es una técnica más sofisticada que se centra en enviar correos electrónicos dirigidos a una persona o empresa específica, imitando la voz o el estilo de escritura del remitente para aumentar la probabilidad de éxito.

El pretexting, por otro lado, implica hacerse pasar por alguien que no se es con el objetivo de obtener información o acceso a sistemas y datos. Por ejemplo, un hacker podría hacerse pasar por un técnico de soporte de la empresa o un empleado de recursos humanos con el fin de obtener información personal o de acceso de un empleado de la empresa.

En resumen, el hacking ético y la ingeniería social son prácticas muy diferentes en el mundo del hacking. El primero se lleva a cabo de forma legal y ética, con el objetivo de mejorar la seguridad de una organización, mientras que la segunda se centra en la manipulación psicológica de las personas con el fin de conseguir información o acceso a sistemas y datos de forma ilegal y poco ética.

Es importante destacar que la ingeniería social es una técnica que ha ido en aumento en los últimos años debido a la utilización masiva de las redes sociales y la creciente cantidad de información personal que se encuentra en internet. Por esta razón, es fundamental que las empresas y las personas mantengan sus sistemas y datos seguros y estén alerta ante posibles intentos de manipulación.

En conclusión, el hacking ético es una práctica necesaria para garantizar la seguridad de las organizaciones en un mundo cada vez más digitalizado, mientras que la ingeniería social representa una amenaza para la privacidad y la seguridad de las personas y empresas. Es importante conocer las diferencias entre ambos con el fin de comprender cómo se llevan a cabo estas prácticas y poder protegernos de ellas.